ME DIRIJO A VOSOTROS
Quien no puede alejarse del mundo no alcanzará el Reino de los Cielos, quien se aferra al reino terrenal no podrá entrar en el reino espiritual de la luz, aunque todo ser humano un día tendrá que despojarse de su vestidura terrenal cuando entra en el reino del más allá … pero esto sucederá de acuerdo con sus deseos en la Tierra. Ninguna alma podrá alegrarse de la luz si no la ha buscado en la Tierra, pues el reino mundano es el reino del Príncipe de las Tinieblas; el reino terrenal no puede irradiar luz espiritual; la materia oscurece el espíritu del ser humano, y este transitará por la vida terrenal ciego de espíritu mientras la materia terrenal lo mantenga atado …
Y quien desea el mundo con sus bienes, tampoco desea la luz, pues la luz viene de lo alto, del reino espiritual, y solo puede llegar a aquel, que se ha desprendido de la materia, quien le ha dado la espalda al mundo. El mundo es el reino del adversario de Dios, pues toda materia contiene espiritual no redimido; toda materia mantiene aprisionada lo espiritual, aún atado por el adversario, aún en su poder, y por lo tanto debe ser vencida por quien desea entrar una vez en el reino de la luz.
Todos vosotros habéis pasado por esta materia, todos vosotros ya os habíais liberado de su envoltorio, pero como seres humanos os esforzáis de nuevo lo que ya habíais superado hace mucho tiempo … Y esa es vuestra desgracia; pues si el alma no consigue liberarse del deseo de bienes terrenales, regresa al reino que ya había superado … puede quedar atado de nuevo en la materia dura, y otro viaje a través de la creación puede ser su terrible destino.
Por lo tanto, al ser humano so se le pude advertir sobre el peligro de encadenarse a la materia, des esforzarse únicamente por los bienes terrenales y, por ende, de entregarse cada vez más a aquel que es el Señor de este mundo material. Al ser humano solo se le puede presentar el amargo destino de un destierro, para que reflexione y busque liberarse, con el fin de desprenderse de su cuerpo material algún día y poder entrar en plena libertad en el reino espiritual.
Y verdaderamente renuncia a poco cuando intenta desapegarse del mundo y sus posesiones, pues estas son perecederas y no puede conservarlas cuando su vida corporal termine … no podrá llevarse nada consigo al reino espiritual si es llamado antes del fin de esta Tierra … Entrará en ese reino pobre y desamparado, y la pobreza le pesará mucho cuando se dé cuenta de que ha gastado su vida terrenal en vano, una vida que podría haberle brindado una gran riqueza espiritual.
Pero el ser humano no puede poseer ambas cosas: bienes espirituales y valores terrenales materiales, mientras estos sigan manteniendo cautivo todo su corazón. Pero en cuanto los haya superado una vez, una vez que se libera de su deseo por ellos, ya no le perjudican, pues entonces usará los bienes materiales solo según la voluntad de Dios; realizará actos de amor con ellos y aumentará sus bienes espirituales. Pero solo puede alcanzar los bienes espirituales cuando su alma ya no anhela la materia.
Y es por eso, que la pobreza terrenal a menudo suele ser un medio para vencer el apego a lo material, y entonces puede considerarse una ayuda para alcanzar la madurez espiritual del alma y los bienes espirituales imperecederos. Sin embargo, también puede incrementar el deseo de posesiones terrenales, y entonces el ser humano debe reunir una gran fuerza de voluntad para dominar este deseo y poder salir victorioso … Pero entonces podrá alcanzar un gran éxito espiritual, y su vida terrenal no habrá sido en vano.
Amén